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La Concha

Es la playa urbana por excelencia. El escaparate de la ciudad más senorial y elegante de toda la costa vasca. La fachada marítima por la que San Sebastián se asoma a una bahía que parece hecha a propósito para encandilar.

La playa de la Concha abarca desde el monte Urgull hasta el pico del Loro, que la separa de la playa de Ondarreta; tiene alrededor de 1.400 metros de longitud y una anchura variable, pues las mareas la amplían y la menguan a su antojo.

En este sentido, puede ser una cinta de tierra dorada pegada al muro blanco del paseo en la pleamar y un playazo infinito de arena mojada por el que corren los canalones de las últimas aguas que huyen hacia el océano, como venas de agua marina, en la bajamar.

Al paseo de la Concha se va a cualquier hora del día y cualquier día del año. Hay jubilados que tienen a gala bañarse en sus aguas los 365 días, haga la temperatura que haga; quién sabe, quizá por eso han llegado a longevos jubilados.

Hay mamás y papás que vigilan a sus retoños en los jardines que hay delante del ayuntamiento donostiarra, entre palmeras, tamarindos y miles de flores. También hay turistas que se fotografían, parejas que pasean, gente con la mirada absorta en el mar, parroquianos de paso.

El paseo de la Concha lleva un siglo remozándose, pero no ha perdido el estilo modernista que tenía: la barandilla que lo bordea es una obra de arte realizada por Juan Rafael Alday en 1910; también hay que fijarse en las farolas de las rampas que bajan a la arena, los dos grandes relojes sobre unas historiadas columnas de mármol y los balnearios de la Perla y la Real Casa de Baños, un palacete de mármol blanco construido en 1911 para acoger a la familia real española.

En paralelo, se levanta una distinguida fachada de edificios, algunos de época, otros más modernos, con la mejor vista de la ciudad: los tres montes que cierran la bahía, el Igueldo, a occidente; el Urgull, a oriente, y entre los dos, la isla de Santa Clara.

El extremo del paseo de La Concha se funde con el paseo y playa de Ondarreta, que a su vez termina en el Peine del Viento, quizá la más famosa obra del escultor vasco Eduardo Chillida. Está compuesta por tres grandes piezas de acero incrustadas en rocas sobre las que golpea el Cantábrico.

la concha

 

Elantxobe y Mundaka

La costa vasca está integrada por una sucesión de puertos populosos y activos, como Orio, Zarautz, Getaria, Zumaia o Bermeo, y parajes naturales de gran valor ecológico. También de pequeñas villas marineras donde el tiempo corrió una carrera más lenta.

Uno de ellos es Elantxobe, cuya estampa valdría de resumen a todas las esencias paisajísticas de la costa vizcaína.

elantxobe

Pegado de forma incomprensible a una escarpada ladera, Elantxobe desparrama sus casas de tejados rojizos desde las verdes cimas del cabo Ogoño hasta la bocana del puerto, que siempre disfrutó de gran tradición marinera y cofradía de pescadores propia.

mundaka

Elantxobe conviene visitarlo con calma, y no solo para saborear las vistas de su puerto o la magnífica panorámica sobre el Cantábrico: las escarpadas laderas donde se instaló el pueblo obligan a sus habitantes (y a los visitantes que quieran explorarlo) a mantenerse en buena forma física.

La pendiente donde se fueron instalando las viviendas de los pescadores es tan acusada que ahora mismo hay dos carreteras que acceden al pueblo: una por arriba y otra por abajo, por el puerto, y no es posible unir ambas por el interior de la localidad, que es peatonal, con escaladas memorables a través de aceras inclinadas, plazuelas y escaleras de piedra.

Tan exiguo es el espacio horizontal que el autobús urbano tiene que dar la vuelta en una plataforma giratoria.

En la zona alta, ganando de forma milagrosa a la ladera un trocito de terreno horizontal, se abre la Kale Nagusia y la Plaza Mayor, donde abundan las casas típicas vascas, con artesonados y balconadas de madera.

Elantxobe siempre tuvo una gran tradición marinera. Hasta principios del siglo XX funcionaron en su puerto tres industrias pesqueras.

Al otro lado del cabo Ogoño, una ola atrae a jóvenes de medio mundo.

Se trata de «la ola» de Mundaka, una localidad pesquera, coqueta, casi de cuento, en la desembocadura de la ría vizcaína de Urdaibai, que se ha convertido en una de las referencias mundiales del surf gracias a una ola muy abierta, que ahueca bien, con of shore, de izquierda y de mucho mar.

Dicho para profanos, es una ola en la que el surfista se dirige hacia la izquierda, mirando a tierra, que mejora conforme se encrespa el Cantábrico y que gracias a la barra de arena del fondo del mar forma un tubo largo, perfecto y continuo por el que deslizarse con una tabla de surf.

Ría de Urdaibai

Es uno de los últimos paraísos marítimo-terrestres de la cornisa cantábrica. En esta ría se conjugan muchos ecosistemas: carrizales y marismas, playas de marea y vegas fluviales, dunas de arena y bosques caducifolios, donde anidan o invernan más de 100 especies de aves marinas y migradoras.

Urdaibai fue declarada reserva de la biosfera en 1984.

ria de urdaibai

El espacio protegido no abarca solo la ría, que se extiende desde Gernika hasta su desembocadura en Mundaka, sino también otras zonas de interior y costa.

En total, un 10 % de la superficie total de Vizcaya, desde el cabo de Machichaco hasta el de Ogoño, repartido entre 12 municipios diferentes.

Mundaka, uno de los pequeños pueblos pesqueros de Urdaibai, vigila el acceso a la ría desde lo alto de los acantilados.

Enfrente, al otro lado de la desembocadura, está la playa de Laida, una de las zonas naturales más impactantes de la región cantábrica. Laida, como su vecina Laga, son playas muy cambiantes de forma y tamaño, en función de las mareas y de las corrientes de la ría.

En mitad de la bocana del estuario surge una silueta muy familiar para los amantes del cine: la isla de Ízaro, cuya imagen y nombre fueron utilizados por una famosa productora cinematográfica española.

 isla de Ízaro

La ría se puede recorrer a pie o, mucho mejor, a bordo de una canoa. Desde el interior, Urdaibai muestra su cara más oculta, más intacta.

Este medio de transporte hace posible deslizarse en un silencio casi absoluto, confundidos con el paisaje, para observar la fauna del estuario en butaca de primera fila.

Las asustadizas garzas levantan el vuelo al primer ruido, vigiladas de cerca por los oscuros cormoranes.

Las gaviotas, más acostumbradas a la presencia humana, parecen no inmutarse por la intromisión en su apartado mundo.

Los humedales de Urdaibai aportan alimentos y cobijo a miles de aves que emigran anualmente entre el norte de Europa y África.

Poco a poco los acantilados y las playas van quedando atrás y el perfil de la ría se llena de bosques, campiñas y zonas de cultivo.

Entre las copas de los árboles sobresale una figura altiva y almenada. Es el castillo de Arteaga, la fortaleza de Urdaibai, utilizada con fines defensivos desde época medieval hasta 1857, cuando la emperatriz Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III, decidió reconvertirlo en residencia privada.

castillo de arteaga

Para ello respetó las murallas exteriores y mejoró el gran torreón central. A pesar de la reforma, la pareja real no llegó a pasar una sola noche en su interior.

Valderejo

Incrustada a presión en tierras burgalesas y conectada con el resto del País Vasco mediante un estrecho corredor, la vieja Hermandad de Valdegovía es una de las zonas más remotas, desconocidas y poco pobladas de la provincia de Álava.

La forman una treintena de pueblos que terminan, en su parte más inaccesible, en el Parque Natural de Valderejo, declarado zona protegida en 1992 para salvaguardar un entorno de transición entre el clima y la flora mediterránea y la atlántica.

valderejo

Valderejo es un curioso valle en forma de horquilla, con dos paredes calizas continuas y escarpadas a ambos lados que terminan por cerrarse como una herradura. Técnicamente es el anticlinal Lahoz-Sobrón, una curiosa formación geomorfológica.

En él conviven bosques de encina, pino y quejigo con otros de haya y roble.

En sus espesuras habita una numerosa colonia de corzos, entre otros muchos mamíferos, y pequeños vertebrados.

Por los cielos es fácil ver planear buitres leonados, abundantes en los escarpados roquedos que cierran el valle, y más esporádicamente a algún águila real.

El río Purón nace al pie de las paredes calizas que cierran el anticlinal y vertebra todo el espacio protegido mientras fluye en busca del Ebro, en el que desagua. En torno a él se sitúan algunas de las mejores excursiones senderistas del parque.

Se puede subir por una senda hasta Lahoz y de allí seguir hasta alcanzar el nacimiento o subir al pico Recuenco (1.240 metros), la mayor altura del parque.

También se puede tomar el camino en descenso y continuar cauce abajo hasta Villamardones o bajar por el arroyo Polledo hasta Ribera y desde ese lugar avanzar un poco para visitar la porción más espectacular de Valderejo: el desfiladero que el río Purón crea en la pared oeste del anticlinal para romper el corsé que le encajona y recorrer su último tramo en busca del Ebro y la llanura.

Lalastra es la puerta del parque y principal núcleo habitado (20 habitantes) de los cuatro que formaban el antiguo municipio de Valderejo (los otros tres son Ribera, Villamardones y Lahoz).

Es un buen ejemplo de aldea ganadera alavesa, con sólidos caserones de sillares calizos de dos plantas y techo a cuatro aguas.

Abajo se instalaba la cuadra y arriba, la vivienda familiar. Un aparcamiento disuasorio a la entrada del pueblo da idea de las visitas que recibe en temporada alta. Tiene una agradable iglesia con espadaña, un lavadero comunal y el centro de interpretación del parque.

Casco medieval de Vitoria-Gasteiz

Siempre que se publica el listado de las mejores ciudades para vivir, Vitoria ocupa uno de los tres primeros puestos, pues es una urbe tranquila, pacífica y ordenada.

Su social gira siempre en torno a la plaza de la Virgen Blanca, un espacio irregular, tanto en su forma como en su perfil, en cuyos pliegues se almacena todo el sentir histórico de la ciudad.

Aquí se citan los amigos, las cuadrillas y los enamorados; por aquí pasan a diario al menos media docena de veces todos los vitorianos y aquí dejan correr el tiempo los jubilados al sol cálido de las mañanas otoñales, mientras el ritmo humano de la villa se cuela entre los arcos de la plaza de España y las piedras desgastadas que suben hasta la ciudad vieja.

casco medieval de vitoria

Esa ciudad vieja, a la que los vitorianos llaman el casco medieval, empieza en la plaza del Machete, conocida así porque en ella se ajusticiaba a los prisioneros en el Medievo y juraban su cargo los procuradores generales, prometiendo honestidad en su gestión y fidelidad a los fueros de la villa, so pena de que se les cortaran las manos y la cabeza con un machete que aún se conserva en el cercano palacio de Villa Suso.

El casco medieval, es un curioso entramado urbano con forma de almendra donde las iglesias y los palacios se apiñan en torno a calles de piedra vieja con nombres tan evocadores como Cuchillería, Pintorería, Zapatería o Correría de Vitoria.

Precisamente en la calle Cuchillería asoma el palacio de Bendaña, sede de uno de los museos más curiosos de Vitoria: el de los naipes Fournier.

Con las piedras de la muralla que rodeaba esta almendra medieval se construyó la catedral vieja de Santa María. El templo, que domina con su silueta el horizonte del casco antiguo, tiene escrita en sus entrañas la crónica de Vitoria.

Recientes excavaciones han dejado a la luz, bajo la girola del altar mayor, los contrafuertes de la primera ermita, construida por navarros y reforzada después por castellanos. Por ellos se accede ahora al interior de un templo gótico que ha sufrido en sus carnes el reasentamiento de los cimientos y la no siempre acertada intervención humana.

Las grietas y la curvatura de sus pilares obligaron a un plan director de conservación con el que un grupo de expertos logró estabilizar el que muchos llamaban ya «el templo del miedo».

Casa torre de los Varona | Álava

Villanañe es un pequeño, apacible y casi desconocido pueblo en el sur de Álava.

Allí se encuentra la torre-palacio de los Varona, uno de los mayores conjuntos fortificados del País Vasco.

casa torre de los varona

Se trata de un palacio-castillo levantado en el siglo XVI sobre una loma que domina la campiña.

Ha estado siempre en uso por los descendientes de los Varona, por lo que llegó a nuestros días en relativamente buen estado de conservación.

El nombre proviene de una de las mujeres de la familia feudal propietaria del castillo, personaje de armas tomar que en una batalla logró hacer prisionero al rey Alfonso I, lo que le valió el sobrenombre de la «varona».

Por dentro conserva parte del mobiliario original y por fuera, la barbacana almenada y el llamativo foso, que dos puentes ayudan a vadear.

Laguardia | Álava

Es un pueblo-fortaleza, amurallado, de calles estrechas. El subsuelo de Laguardia está excavado por docenas de kilómetros de túneles que sirvieron y sirven como bodegas.

laguardia

Algunos de ellos alcanzan los 6 metros de profundidad. En el entorno de viñas trazadas de forma perfecta sobre suaves colinas toman cuerpo algunos de los que luego serán los mejores y más caros vinos de la denominación de origen La Rioja.

Así es Laguardia, pueblo emblemático de la Rioja alavesa. En el interior del recinto amurallado destaca la iglesia de Santa María de los Reyes y su pórtico policromado, la torre abacial, que aún domina los contornos, y la Plaza Mayor. Imprescindible sentarse en ella a tomar un vino de Rioja viendo bailar la jota a los muñecos del carillón.

Ermita de la Antigua | Guipúzcoa

Una carretera de 2 kilómetros asciende desde Zumárraga entre colinas y prados bucólicos, hasta la ermita de la Antigua, una de las iglesias más originales e impactantes del País Vasco.

Basta acceder a su interior y mirar hacia el techo para saber el porqué.

ermita de la antigua

Un entramado perfecto de jabalcones, cerchas, ménsulas, zapatas y vigas componen su artesonado de madera. El trabajo de carpintería es tan perfecto que dicen que si le diéramos la vuelta a la iglesia y la echáramos al agua, flotaría como un barco.

Todo está fabricado mediante ensamblaje de madera, sin un solo clavo.

La Antigua ocupa el lugar de una antiquísima torre de vigilancia. Entre los siglos XII y XIV la ermita fue ampliada mediante el trabajo comunitario de todos los vecinos, que se encargaron de cortar y trasladar la madera para que maestros canteros gallegos levantaran esta joya de la arquitectura medieval.

Santuario de Loyola | Guipúzcoa

Desde la lejanía se contempla ya la enorme cúpula de 50 metros de altura que sobresale sobre los tejados de Azpeitia.

Es el gran edificio barroco que hoy cubre el solar de la casa natal de los Loyola, donde nació san Ignacio en 1491.

santuario de loyola

La basílica fue edificada entre los siglos XVII y XVIII por el arquitecto italiano Carlo Fontana, un discípulo de Bernini, para honrar la memoria del más célebre de los santos vascos. La obra no estaría terminada hasta 1888.

El centro del santuario lo ocupa una iglesia de planta circular y un altar mayor churrigueresco, al que da acceso una escalinata monumental.

Anexa a ella se conserva la casa torre de los Loyola, construida por el bisabuelo de san Ignacio en 1385 y desmochada como castigo tras una batalla entre las familias feudales.

Puente colgante sobre la ría del Nervión | Vizcaya.

El de la ría del Nervión fue el primer puente transbordador del mundo y un prodigio de la técnica cuando se inauguró, en 1893.

puente colgante sobre la ría del nervión

Aún hoy su envergadura sigue maravillando a quien lo contempla por primera vez.

El puente Palacio o puente de Vizcaya salva, con su original diseño, la ría del Nervión, enlazando Portugalete con el barrio de las Arenas de Getxo.

Construido con no pocas polémicas ni dudas sobre su viabilidad por el ingeniero Alberto de Palacio, fue durante casi 100 años el único puente tendido sobre la ría, ya que con su original diseño, la barcaza de pasajeros y carruajes no interrumpía el paso de grandes navíos hacia el interior del puerto bilbaíno. La estructura tiene 160 metros de longitud y una altura de 61 metros.

Orio | Guipúzcoa

Es uno de los puertos históricos de Guipúzcoa, en la desembocadura de la ría del Orio.

El casco viejo rodea la enorme iglesia de San Nicolás, típico ejemplo de templo-baluarte que fue parte importante de las fortificaciones de la villa y que aún conserva el camino de ronda y un gran pórtico-atrio.

orio

Pero si por algo es famoso Orio es por el remo. Aunque parezca increíble, una localidad de apenas 5.000 habitantes ha ganado más de una treintena de veces la Bandera de la Concha de San Sebastián, la prueba reina de la temporada de traineras en el Cantábrico.

En la ría es fácil ver entrenar a los remeros del famoso Orio Arraunketa Elkartea, el Club Remo Olímpico Orio, fundado en 1968, que tiene uno de los mejores palmarés del Cantábrico.

Getaria | Guipúzcoa

Juan Sebastián Elcano, el famoso piloto de Fernando de Magallanes que completó la primera circunnavegación a la Tierra, nació en esta villa guipuzcoana, lo que da una idea de su honda raigambre marinera.

getaria

En Getaria todo huele a mar y todo gira en torno al mar. Todavía se conservan interesantes calles de corte medieval, estrechas y con pasadizos abovedados, apiñadas en torno a la iglesia de San Salvador, una de las más antiguas de estilo gótico de la provincia, que se adapta perfectamente a las irregularidades del terreno.

En ella se reunían en época medieval las Juntas Generales de Guipúzcoa, máximo órgano de representación de la provincia.

A Getaria se va a comer buen pescado en los restaurantes del puerto, a beber su famoso txacolí y a comprar anchoas en las factorías artesanales que aún quedan.

Pasajes de San Juan | Guipúzcoa

En Pasajes de San Juan (Pasai Donibane), las galerías de madera de las casas miran a la ría: llevan así toda una vida, mirando al mar que ha sido el sustento y la razón de ser de este pueblo genuinamente marinero; viendo salir a los hombres en barca a la busca de ballenas o anchoas y viéndolos, si la suerte no se ponía de cara, regresar al hogar por la misma estrecha bocana que da acceso al Cantábrico.

pasai donibane

Pasajes es uno de los pueblos que mejor han conservado su fisonomía y su ambiente marinero. Ha conservado incluso el trasnochado y romántico transbordador que une incansable esta orilla de la ría con la de Pasajes de San Pedro.

El pescado fresco atrae a los visitantes todos los fines de semana a sus restaurantes, aunque ahora en el puerto de Pasajes más que pescado lo que se descarga es chatarra para la industria siderúrgica.

Parque Natural de Aralar | Guipúzcoa · Navarra.

Guipúzcoa y Navarra comparten las más de 10.000 hectáreas de extensión que conforman este parque natural, una de las zonas más montañosas y apartadas de Euskadi.

parque natural de aralar

Lugar de pastoreo de la oveja latxa, Aralar se ha convertido en un clásico para los amantes del senderismo y de las rutas de naturaleza.

Su cima, el monte Txindoki (1.346 metros), es un buen obstáculo a salvar si se quiere hacer cumbre.

Existen rutas señalizadas para recorrer, por ejemplo, el hayedo de Akaitz o el circo glaciar de Pardelutz. Aralar tiene también un alto valor megalítico: repartidos por el parque hay al menos 70 dólmenes y menhires.

dolmen

Museo Guggenheim | Vizcaya

Este moderno museo es la imagen del nuevo Bilbao, el emblema que toda ciudad hubiera querido tener para sí.

Diseñado por el arquitecto Frank Gehry, fue el eje sobre el que se armó la reconversión de la capital vizcaína, de una urbe gris e industrial a una ciudad abierta, cosmopolita y turística.

museo guggenheim

Su famoso exterior a base de planchas de titanio quiere mostrar la fuerza, la independencia y la tradición industrial de Euskadi.

Hay una colección permanente con las obras más representativas del arte moderno desde la Segunda Guerra Mundial, auspiciadas por el mecenas norteamericano Solomon R. Guggenheim.

En las salas de exposiciones temporales tienen cabida las vanguardias. Sus jardines, el paseo y el puente sobre la ría y la colección de esculturas al aire libre que lo rodean se han convertido en el mejor escenario urbano para disfrutar de este nuevo Bilbao.

Monasterio de Zenarruza | Vizcaya

El peso de la historia invade al ánimo del visitante nada más entrar en los vetustos muros de Zenarruza, la única colegiata de toda Vizcaya.

Es un centro de peregrinación tradicional vizcaína que se remonta al siglo X, cuando los lugareños comenzaron a construir el primer edificio.

monasterio de zenarruza

Zenarruza alcanzó su esplendor en el siglo XVI, tras períodos de olvido y varios incendios.

La iglesia, uno de los pocos edificios que queda en pie de la ampliación del siglo XVI, tiene un gran atrio de madera y un claustro renacentista de planta cuadrada.

Alberga uno de los órganos más antiguos de Vizcaya. Un proyecto de restauración por parte de la Diputación a mediados de 1980 rescató el espíritu del lugar.

Casa de Juntas de Gernika | Vizcaya

Lo que un forastero relaciona de inmediato con Gernika es siempre un celebérrimo cuadro de Pablo Picasso y un bombardeo cruel al que la sometió la aviación alemana en 1937.

Pero para los vascos Gernika es mucho más. Es el lugar emblemático donde se reunían en torno a un viejo roble las Juntas Generales de Vizcaya, símbolo de las libertades de los vizcaínos, y al que habían de acudir los Señores de Vizcaya para jurar respeto al fuero local.

casa de juntas de gernika

El conjunto actual fue ampliado desde 1826: un edificio de estilo neoclásico en el que destacan la Sala de la Vidriera y la Sala de Juntas.

El viejo roble de 1860, ya seco, se conserva en el jardín rodeado de un templete.

En su lugar, frente a la antigua tribuna al aire libre, se plantó uno nuevo en 1979, todo un símbolo para Euskadi. Los lehendakaris del gobierno vasco siguen jurando su cargo ante él.

Senda del monte Jaizkibel | Guipúzcoa.

Una senda recorre el perfil más abrupto y quebrado del litoral guipuzcoano, el del monte Jaizkibel, la gran elevación costera que separa Hondarribia y San Sebastián.

senda del monte jaizkibel

Se trata de un paseo extraordinariamente solitario y natural, pese a discurrir por una zona densamente poblada e industrializada, que transita por laderas verdes de helechos y praderas que se funden con el azul del Cantábrico.

La ruta empieza en el santuario de Guadalupe, en Hondarribia.

De allí parte un camino forestal que cruza el monte Jaizkibel. Se desciende hasta Pasajes de San Juan, una de las villas mejor conservadas de Guipúzcoa, para cruzar la ría y subir de nuevo al faro de la Plata, donde empieza el tramo más salvaje y solitario de la ruta, que termina en la playa de Gros, de Donostia.

Castillo de Butrón | Vizcaya

Es uno de los más emblemáticos e incongruentes castillos de Vizcaya. Parece una fortaleza bávara sacada de los Alpes y trasladada a las suaves colinas vascas.

castillo de butron

Su origen es medieval, pero en el siglo XIX su propietario, el marqués de Torrecillas, mandó levantar sobre sus ruinas un castillo de fábula, que nada tenía que ver con la tipología constructiva de las fortalezas vascas, y sí mucho con una imaginación propia de opereta.

Su alta torre del Homenaje presidiendo todo el conjunto y sus infranqueables muros resultan poco prácticos.

El interior es tan exiguo que a muchas estancias hay que entrar por pasarelas exteriores. Está rodeado por un jardín con especies botánicas.

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