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Valle del Baztán

El Baztán es un lugar bucólico donde todo parece haber sido creado bajo un patrón estético, cumplido a rajatabla durante siglos.

La solidez de los caseríos centenarios, el juego de líneas de los muros de piedra que separan los prados, las montañas de dulces lomas o los bosquetes de hayas y robles. La nacional 121, que se dirige a Francia, hace de cordón umbilical entre los pueblos del Baztán.

valle del baztan

De Elizondo a Bozate, de Bozate a Erratzu, y de allí a Zugarramurdi. El clima atlántico lo diferencia de otros valles pirenaicos contiguos.

Es la Navarra de Pío Baroja, en la que como escribía su amigo Azorín, «... hay algo de sobrio, de simple, de tranquilo; pero se percibe a partir de ese sosiego y de esa simplicidad, una preocupación por lo exquisito, por lo raro, por lo atormentado».

Baroja pasó largas temporadas en Itzea, el caserío familiar de Vera de Bidasoa, una de esas sólidas casonas que, como cita él mismo en La venta, «son alegres y sonrientes, y sus ventanas parecen que miran de una manera cariñosa».

Allí se inspiró para muchas de sus novelas y cuentos ambientadas en la vida rural, como La dama de Urtubi, donde entran en juego elementos populares del Baztán y el Bidasoa como las sorguiñas, la ferrería de Olaundi y, por supuesto, las cuevas de Zugarramurdi.

Justo a la entrada del valle, en Oronoz, en el cruce de la N-121 A y la N-121 B, se encuentra una de las reservas naturales más preciadas de Navarra, el señorío de Bértiz: 2.000 hectáreas de bosque autóctono de un altísimo grado de conservación que pertenecieron desde finales del siglo XIVa la familia de los Bértiz.

El último propietario lo donó a la Iglesia y más tarde el gobierno navarro asumió su gestión para habilitarlo como un gran espacio verde, representativo de la flora y fauna pirenaica navarra.

Tiene un jardín botánico con más de 126 especies de árboles de todo el mundo, un gran prado con zona de picnic y juegos para los niños.

El grueso del parque lo compone el bosque atlántico, con magníficos hayedos. Varias rutas señalizadas permiten recorrerlo a pie o en bicicleta.

elizondo

La capital del Baztán es Elizondo, que pese a ser la población de mayor tamaño del valle, conserva el encanto de las casonas tradicionales navarras, las calles empedradas y un ambiente tranquilo y reposado de aldea.

Cerco de Artajona

A Artajona se le considera una de las mejores villas amuralladas de Navarra y sin embargo sus orígenes tienen más que ver con la Iglesia que con la milicia.

Por cerco de Artajona entendemos el perímetro de murallas casi continuo que rodea la parte vieja de esta localidad de la Zona Media de Navarra (denominación digna del Señor de los Anillos).

La muralla tiene un perímetro arriñonado que se adapta a las necesidades orográficas del terreno.

cerco de artajona

Empezó a levantarse hacia el siglo XI, cuando en plena pugna entre los agramonteses y los beaumonteses del viejo reino de Navarra, la villa y la iglesia fueron donadas a los canónigos de Saint-Sernin de Toulouse.

Fue el abad Hugo de Conques quien acometió la construcción de la muralla y la repoblación de la comarca.

Desde lejos, el cerco es una línea esquemática de ángulos rectos, erizada de almenas y torreones prismáticos sobre los que destaca uno, la torre-campanario de la iglesia de San Saturnino, que más que un templo destinado al culto parece una continuación del baluarte defensivo.

Aun con grandes reformas en siglos posteriores, el cerco de Artajona ha llegado hasta nuestros días como una reliquia de la construcción militar de la Baja Edad Media, una línea de sillería que envuelve a uno de los cascos urbanos más monumentales de Navarra, repleto de casonas e iglesias.

De entre estas últimas, una destaca muy por encima, la iglesia de San Saturnino, la cual empezó a levantar el citado canónigo Hugo de Conques, y desde cuyo campanario, conocido como la torre del Cerco, se bandean en fechas señaladas las cuatro campanas que aún conserva.

Se bandean de forma asincrónica y al revés que en el resto del mundo, es decir, impulsándolas hacia arriba, mediante el esfuerzo de tres hombres que se van relevando en cada una de ellas. Ser bandeador en Artajona es como tener un título nobiliario, y ver actuar a uno, todo un espectáculo.

Las excavaciones que se llevaron a cabo para restaurar la muralla dejaron al aire evidencias de que ya en este mismo lugar existió un asentamiento romano durante los siglos I y II a.C.

Los artajoneses recuerdan cada año a finales de agosto su dilatada historia con un fin de semana medieval.

Ochagavía y selva de Irati

En Secretos del corazón, la película de Montxo Armendáriz rodada en Ochagavía, las casonas navarras con siglos de historia sobre sus dinteles blasonados servían de escenario a los veraneos de un adolescente, y el denso mundo de una sociedad rural y sus vacas, prados, misas dominicales y tradiciones escondía un drama familiar.

selva de irati

La película constituye un homenaje a ese mundo rural, ya casi desaparecido, y a la vida sosegada y apacible de los pueblos de la montaña navarra.

El día a día del valle de Salazar se parece ya muy poco al de aquel de la década de 1960 que reflejaba la película, pero la estampa de Ochagavía, la localidad más pintoresca del valle, sigue siendo igual de bucólica y sugerente.

ochagavía

El pueblo es un entramado de recios casones de sillar de piedra, auténticas fortalezas de la tradición familiar, con sus ventanales rojos, sus macetones de flores y sus escudos nobiliarios tallados en piedra.

Frente a la piedra oscura y desnuda de los del contiguo valle de Roncal, los caseríos salacencos muestran sus fachadas encaladas de blanco impoluto que contrastan con los empinados tejados rojizos de teja plana.

También la orografía es diferente. Los Pirineos van dulcificándose y las cresterías de roca de Belagua y Larra dan paso a prados suaves y alomados con vacas y caseríos.

Ochagavía está en el Pirineo navarro, en la confluencia de los ríos Anduña y Zatoya, muy cerca de la selva de Irati, una misteriosa e impenetrable jungla de bosque autóctono (haya, roble, abeto blanco) que baja desde el pico Orhi y se desparrama por ambas orillas del cauce del Irati, en uno de los hayedos más extensos y mejor conservados de Europa.

El río Irati nace en Francia y, después de atravesar este bosque, llena el pantano de Irabia para seguir viaje hacia el valle de Aézkoa, ganadero, forestal y quizá uno de los menos conocidos de Navarra.

La selva de Irati es una de esas sorpresas que el viajero suponía extinguidas en el tiempo.

navarra_selva_de_irati

Solo su condición fronteriza y poco accesible y la tala selectiva que se ha llevado a cabo esclarece la inexplicable espesura del bosque, un lugar privilegiado para los paseos a pie o en bicicleta por una de las manchas forestales más vírgenes del Pirineo.

Barranco de Peñalén

Visto a lo lejos, desde la carretera NA-115, por ejemplo, parece la piel reseca de un brontosaurio o el lienzo apergaminado de un pintor medieval.

En cambio, desde arriba, desde el mirador de Peñalén, el paisaje se ensancha y lo que se puede contemplar es una llanura interminable, verde y fértil, donde se unen los ríos Arga y Aragón, y donde despuntan sotos, choperas y pinares.

barranco de peñalén

El horizonte solo tiene final en las Bardenas, por un lado, y en las alturas del Moncayo, por otro, por la vertiente meridional.

Aunque la asepsia científica nos diga que el barranco de Peñalén es un acantilado de margas, un tipo de roca sedimentaria compuesta por caliza y arcilla, impermeable, de textura grumosa y fractura concoidea que los ríos que bajaban del Pirineo se encargaron de erosionar, el imaginario popular prefiere conjeturar toda suerte de leyendas y fantasías en este paredón erosionado de excepcional belleza y altura (392 metros en su cota más alta), ubicado en las cercanías de la localidad de Funes.

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Este lugar que cambia de tonalidades según la hora del día y la época del año, del amarillo desvaído en el cenit del estío al rojo fueguino en los atardeceres otoñales, y en cualquier caso contrasta siempre con el verde lujurioso de las vegas de regadío que lo rodean gracias a los aportes de esos dos afluentes del Ebro, que unen sus aguas y sus destinos justo a los pies del acantilado.

En algunos escritos aparece como el barranco del Rey, porque según la historia (que aquí se mezcla con la leyenda) el rey Sancho Garcés IV murió despeñado por este barranco en el año 1076; si se cayó accidentalmente o lo despeñaron sus enemigos es algo que quedará oculto entre las margas erosionadas de esta pared camaleónica.

El suceso fue teatralizado por Lope de Vega en su obra El príncipe despeñado.

Otros en cambio le llaman el cortado del Fraile, porque a lo lejos parece la figura de un monje.

Milanos negros y reales, chovas, halcones, aguiluchos y otras aves sobrevuelan el cantil. Una ruta de unos 13 kilómetros apta para senderistas y ciclistas rodea el barranco y facilita la visita a la zona.

Románico de la Valdorba

La Valdorba es una de las comarcas más desconocidas de Navarra y queda a mitad de camino entre el Pirineo y el valle del Ebro.

valdorba

Esta es una tierra ondulada, de contrastes y mestizajes, donde abundan los bosques, las setas otoñales, los puentes medievales y los pueblos encantadores con nombres acabados en ain: Cataláin, Orísoain, Eristáin, Barásoain. También es una comarca famosa por albergar uno de los mejores muestrarios del románico navarro.

Los templos son pequeños, delicados, auténticas sorpresas en piedra tallada ocultos en aldeas minúsculas, como la ermita del Santo Cristo de Cataláin, de la que hoy solo podemos ver la iglesia, pero que en su día fue parte de un importante conjunto monástico.

En Olóriz se encuentra la iglesia de San Pedro de Echano, con sus capiteles historiados. En Orísoain, el palacio y la iglesia parroquial forman uno de los entornos urbanos más bellos de la Valdorba.

Monasterio de Fitero

Un soberbio edificio monacal se levanta sobre un pequeño pueblo de la llanura navarra. Esta localidad se llama Fitero.

Santa María la Real de Fitero abarca el amplio conjunto de iglesia, claustro, palacio abacial, hospedería, sacristía, biblioteca y refectorio.

monasterio de fitero

Fue la primera construcción del Císter en Navarra y una de las pioneras en España.

Si aún hoy impresiona el tamaño y la riqueza arquitectónica del conjunto hay que imaginárselo en 1247, cuando se cree que ya estaba terminada la primitiva iglesia románica y sus edificios anexos. La regla de los monjes blancos del Císter, ora et labora, obligaba a buscar lugares apartados y solitarios para establecer sus fundaciones. Llama la atención la altura de la nave principal y de la torre prismática.

Roncesvalles

Roncesvalles es uno de esos sitios míticos que quedan en el imaginario colectivo, ya sea al recordar la famosa Chanson de Roland, o al iniciar el Camino de Santiago Francés.

Roncesvalles nació en lo alto de los Pirineos allá por el siglo XI como monasterio encargado de ayudar a los viajeros y peregrinos que cruzaban por el paso de Ibañeta.

roncesvalles

Pronto se convirtió en uno de los más ricos hospitales de la vía jacobea. Los archivos recogen que en 1660 se sirvieron más de 25.000 raciones a peregrinos en tránsito a Compostela.

Su iglesia, reconstruida en 1400 tras un incendio, está considerada uno de los primeros templos góticos de España. Junto al pequeño claustro gótico se halla la sala capitular, donde reposan los restos de Sancho VII el Fuerte, rey navarro vencedor en la batalla de las Navas de Tolosa.

roncesvalles

Aunque lo mejor de Roncesvalles sigue siendo su ubicación, en las bellas cumbres del Pirineo navarro.

Cuevas de Zugarramurdi

Zugarramurdi, una pequeña y encantadora localidad situada en la muga de Navarra con Francia, se ha hecho famosa por sus cuevas, donde se celebraban aquelarres y ritos de brujería en época medieval.

En 1610 el inquisidor Juan del Valle inculpó de prácticas de brujería a más de 300 personas del valle, de las que 12 murieron quemadas en la hoguera.

cuevas de zugarramurdi

La cueva de las Brujas, excavada por el arroyo la Regata del Infierno, es hoy uno de los principales atractivos turísticos del valle del Baztán.

cueva de las brujas

Las cercanas cuevas de Urdax no tienen tanta tradición en cuanto al tema de la brujería, pero son mucho más interesantes desde el punto de vista geológico, al estar formadas por una compleja red de galerías kársticas excavadas por el río Urtxuma.

Puente la Reina

Es uno de los puentes más bonitos del Camino de Santiago y de toda a la Comunidad Foral de Navarra.

Además, da nombre a la localidad en la que se asienta. El puente que mandó construir una reina (no se sabe si Muniadona de Castilla, esposa de Sancho el Mayor, o Estefanía de Foix, mujer de García Sánchez III de Navarra) salva el río Nájera con seis arcadas airosas originales del siglo XI.

 

puente la reina

Es una de las obras de ingeniería civil románica más interesantes de España.

Aún hoy ayuda a cientos de peregrinos a Santiago a cruzar cada día este río navarro. A su vera nació un pueblo de estructura cuadricular típica de los burgos mandados construir por los reyes de Aragón y Navarra.

Al puente se llega por la rectilínea calle Mayor, una calle de sirga que acompaña de este a oeste el tránsito del Camino de Santiago.

Santa María de Eunate

Magia y misterio se aúnan en esta solitaria iglesia de la llanura navarra. Los caballeros templarios construyeron a finales del siglo XII este templo de planta octogonal, que sigue el diseño del templo de Jerusalén.

santa maria de eunate

Eunate significa en euskera «cien puertas», pero el porqué los templarios la ubicaron en esta solitaria llanura sigue siendo un enigma.

Su construcción parece deberse al auge del Camino de Santiago que se produjo en torno al siglo XII.

La arquería poligonal que rodea el templo a modo de claustro exterior destaca tanto como su bóveda de ocho nervios y su espacio interior lleno de simetrías.

Este templo único guarda cierto halo místico, y es ideal para el recogimiento de peregrinos y para el deleite de los amantes de lo mágico y lo esotérico.

Rincón de Belagua

En lo más alto del valle de Roncal existe un pequeño valle lateral excavado por los glaciares. Su acceso es angosto, pero enseguida se ensancha en prados de ensueño y bosques sugerentes.

Es el Rincón de Belagua, una de esas pequeñas joyas perdidas en el Pirineo. La parte más alta del valle la ocupa el karst de Larra, uno de los parajes de caliza más impresionantes de Europa.

larra

Una de sus grietas da acceso a la Piedra de San Martín, que con sus 1.340 metros de profundidad fue por un tiempo la sima más profunda explorada.

rincon de belagua

Muy cerca de la boca de la Piedra de San Martín, en el mojón 262 de la muga hispano-francesa, se celebra cada 13 de julio el tributo de las Tres Vacas.

Los alcaldes del Roncal reciben de los del valle francés de Baretous tres vacas como tributo de una sentencia arbitral que selló en 1375 una disputa por los pastos.

Foz de Lumbier

De todas las hoces o cañones que los ríos que bajan del Pirineo tallaron en las sierras exteriores, la más llamativa es la Foz de Lumbier, que forma el río Irati muy cerca ya de su desembocadura en el Aragón.

foz de lumbier

La fuerza del agua excavó entre los roquedos de Lumbier un estrecho y altivo cañón de poco más de un kilómetro de longitud que fue reino exclusivo de una de las mayores colonias de buitres y águilas del Prepirineo hasta que el hombre lo horadó con un túnel por el que circulaba el ferrocarril Pamplona-Sangüesa.

puente del diablo

Un antiguo camino real cruzaba también el Irati por la salida de la foz, pero quedó intransitable tras la guerra de la Independencia, cuando las tropas francesas destruyeron el puente del Diablo, cuyos restos pueden aún verse a la izquierda del túnel.

 

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